La dificultad de encontrar interesante la vida real

Mi día a día como profesional me ha permitido, y me permite, estar en contacto con los más jóvenes a través de charlas donde comparto, de una manera muy cercana, mi experiencia laboral y de vida.

Una es consciente de que a pesar de que intentas contar tu historia con pasión, intentando condensar la mayor cantidad de datos y anécdotas para hacerla lo más amena posible  enriquecedora e instructiva, siempre habrá un amplio número de escuchas a las cuales no les generará el más mínimo impacto ni interés.

El objetivo es establecer una conexión entre el ponente y el que escucha a través de la reflexión. Ya que la reflexión es el pilar fundamental sobre el cual establecer una conexión directa y de valor entre la audiencia y el relator. Es, sin duda,  la base sobre la cual se educan personas de fuerte espíritu crítico y con capacidad de objetivar, en la medida de lo posible, sobre las situaciones que la vida les va poniendo.

Cuando esta conexión se da y se transmite con una o dos miradas que conjuga al mismo tiempo atención, concentración y empatía, es cuando surge el verdadero aprendizaje para ambas partes.

Desde hace un tiempo, y he aquí la razón por la que me decidí a escribir sobre esto, noto de manera casi unánime, el hecho de que cada vez existe menos conexión y más apatía, especialmente en los adolescentes. Es como si cualquier evento o actividad en tiempo real que los aleje de sus elucubraciones digitales fuese recibida con la más absoluta abulia y desgana.

Es cierto que la adolescencia supone en muchos casos un estado de ensimismamiento constante, donde solo respondes a tu círculo, a tu microclima y lo demás te suena ajeno. Esto ha sido y será siempre un rasgo característico de esta etapa de la vida en la que nos encontramos en construcción. Sin embargo, en el contexto actual pienso que hay algo más.

El «enjambre digital» (como lo denomina Byun-Chul Han) está minando de forma constante la capacidad de concentración e interacción lejos de los dominios de internet y sobre todo, de las redes sociales. Esta apatía de la que hablamos es fruto de una sobreestimulación algorítmica que anula por completo la capacidad de la mente para hallar un reducto de paz e introspección. Hablamos de un bombardeo incesante de historias contadas en tiempo récord y que no conllevan ningún tipo de ejercicio mental alejadas de la complejidad y el trabajo agotador de intentar llegar a una conclusión más allá del titular y los pocos caracteres totalmente sesgados. Todo ello provoca, peligrosamente,  una cada vez menor capacidad de comprensión.

Quizá sea una reflexión propia de quien va cumpliendo años y esto mismo ya lo vivieron generaciones anteriores con sus respectivos adolescentes. Lo que es cierto es que ninguna se ha movido en el marco actual donde convivimos con dos vidas al mismo tiempo, la real y la digital, y donde la segunda ha trascendido hasta tal punto que la primera nos sabe a poco o nada.

Decía JB Peterson en una entrevista que para él todo su trabajo cobraba sentido y valor en cuanto alguien se le acercaba y le daba las gracias porque sus libros/charlas le habían cambiado la vida. En un contexto mucho más humilde, coincido totalmente con esa sentencia.

Soy consciente de que habrá mucha gente que jamás valorará (y está en su total derecho) nada de lo que yo o alguno de mis compañeros (que también ceden parte de su escaso tiempo) intentamos aportar a nivel de experiencias que son, más allá del contexto profesional, experiencias de vida. Pero tengo claro que con que solo una de las personas se acerque y te de las gracias, todo el esfuerzo cobra un valor humano y espiritual que solo quien lo vive puede entenderlo. A todas esas pequeñas gotas de agua que un día decidieron que querían ser algo más que parte del mar dedico este artículo.

Gracias

Y por supuesto, gracias a todos los profesionales que día a día nos dedicáis tiempo para poder llevar a cabo esta gran labor.

Noemí Bellas 

Hola.

Si has pinchado aquí es que crees que juntos podemos generar proyectos o acciones con impacto positivo.

¡Estás en el sitio adecuado!

Cubre este formulario y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible.







    Hola.

    Si has pinchado aquí es que te gustaría estar informado de todas nuestras novedades, reflexiones y proyectos.
    Cubre este formulario para suscribirte a nuestra newsletter.